Premio Los Mejores Libros para Niños y Jóvenes

By Jenny Fraile,

En Venezuela, mi tierra natal, existen muchas e incontables bellezas naturales, entre ellos el salto más alto del mundo, Salto Ángel que sin duda nos hacen sentir orgullosos, pero hay instituciones emblemáticas cuya historia y quehacer hacen que a uno el corazón se le ensanche, le lata rapidito de puro amor, como es el caso del Banco del Libro 

El Banco del Libro es más que una asociación que trabaja incansablemente para formar lectores, generaciones de venezolanos y venezolanas han crecido disfrutando la hora del cuento en sus instalaciones, han participado de sus actividades. Otros más se han formado como investigadores, y otros tanto se han formado y consolidado como promotores de lectura.

Hace algunos años, fui a un congreso en Córdoba-Argentina, junto a unos amigos cuentacuentos me llevaron a una sala de lectura y quienes la llevaban me contaron como surgió gracias a la mano amiga del Banco del Libro, para poder conseguir el apoyo y el presupuesto para nacer como lugar destinado para formar lectores y disfrutar del encuentro con libros, llegó una de las mujeres pioneras que lo han constituido con su maleta llena de libros. Con toda la ilusión, unas y otros dispusieron los libros, las mesas, los afiches, y llegaron los encargados de aprobar… se sorprendieron tanto que no dudaron en dar el sí. Años después sigue allí, a kilómetros de Caracas, una sala que también quiere y valora la labor de esta noble Asociación.

Una de las experiencias más lindas y entrañables es haber sido parte del Banco del Libro, ser bancolibrera es una forma de vida, de vivir la lectura con todos los sentidos, pero sobre todo con mucho corazón. Participar de sus actividades horas del cuento, talleres de formación, seminarios, vacacional, y sin duda alguna, un sueño hecho realidad haber sido parte del Comité Evaluador del prestigioso Premio Los Mejores Libros para Niños y Jóvenes. Conocer gente maravillosa, preparada, sensible, y con quienes creces como lector, como ser, en cada encuentro, reconocer y reafirmar que un libro tiene tantas lecturas como lector llegue a tener, que habrá coincidencias, pero que cada persona vibra, siente, piensa, reflexiona a partir del encuentro con lo propuesto en el libro de forma diferente.

Cada libro leído, comentado en las reuniones te va conectando con las increíbles posibilidades de una misma lectura, y apreciar a cada uno de los miembros del comité y del jurado, asumir la responsabilidad dada por el Banco hace que cada uno de los expertos dé lo mejor de sí, y claro los lazos, como lector, con los libros se redimensiona. Poner en valor al libro como objeto cultural, el trabajo del escritor, escritora, de los ilustradores e ilustradoras, su arte, su forma de expresar lo dicho, y lo no dicho. Admirar el trabajo de las editoriales, quienes permiten que la labor artística de escritores e ilustradores llegue a manos de los lectores en esas obras que conjugan el poder y la magia de las palabras y de las imágenes.

El pasado nueve de junio, el Banco del libro en un live desde su cuenta de Instagram dio a conocer el veredicto de la 40ª edición del Premio, nuevos espacios, nuevas realidades, la misma emoción. Por ello comparto los enlaces a los veredictos en cada categoría, primero sé que disfrutaran los textos que acompañan cada veredicto, y segundo sé que será de gran apoyo, el tener la lista de los libros ganadores, porque facilita la selección de nuestra próxima lectura.

Premio Los Mejores Libros Infantiles y Juveniles 2020

Veredicto del Jurado Infantil 

Veredicto del Jurado Juvenil

Veredicto del Jurado Libro Informativo

 

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Contar y Leer cuentos

By Jenny Fraile,

Compartir con otros el amor y el encanto en los cuentos, mitos, leyendas, fábulas, novelas y cualquier otro texto narrativo, o de poesía es un escenario que tiene muchas posibilidades. Podemos acercarnos a través de una obra de teatro, de una dramatización, e incluso desde una película. Podemos realizar lectura silenciosa y privada, o podemos leer en voz alta para nosotros mismos, para otros, o con otros. También podemos escuchar, vivamente, a un cuentacuentos. Pero debemos tener claro que son técnicas diferentes, cada una con sus peculiaridades, sus características, pero con un mismo objetivo, acercarnos a los libros y a la lectura.

La lectura en voz alta es una técnica que amerita de una persona que lea correctamente, es decir, que entone bien, que haga las pausas, las exclamaciones, las preguntas, que cuando lea la emoción que se transmite llegue a su voz y de su boca al oído del otro. La lectura en voz alta requiere práctica, que se conozca el libro, que se disfrute de leer.

También debemos diferenciar la lectura de un libro ilustrado, de la de un álbum y de la un libro sin ilustraciones, cada uno requiere de una forma particular, decidir qué mostrar, cuándo mostrar, y cómo mostrar.

Contar cuentos es otra técnica, dentro de la narración oral encontramos dos tendencias una tradicional y otra escénica, pero básicamente, cuando contamos hemos realizado los dos primero pasos que son comunes a contar cuentos y a leer cuentos: leer muchos libros, seleccionar el que toca tu corazón. Luego de tener ese cuento que te ha encantado, comienzas a seleccionar las acciones que más te gustan, ves el movimiento que acompañará cada palabra, cada expresión. Decides si vas a imitar voces, o si vas a variar la intensidad y los matices de la voz. Ensayas, marcas en dónde estará la casa, el río. Jugamos con tres elementos: mirada, voz y gesto.

¿Cuál es mejor?, la que más te guste, en la que fluyas mejor, para que quien te escucha disfrute del encuento. Les voy a compartir una conferencia, una mesa en la que están los pioneros de la Narración Oral Escénica, allí encontrarán las bases de esta técnica de raíces milenarias.

Conferencia con Garzón Céspedes, Jairo Aníbal Niño

 

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Cuentos en Casa

By Jenny Fraile,

Hola a todos, tiempo sin escribir en la página, sin venir por estos lares.

En estos últimos meses todos hemos tenido que quedarnos en casa, unos antes, otros se unieron después a este movimiento #QuédateEnCasa esta ocasión inédita de vernos obligados a estar en nuestros hogares, de ver como la sala de estar es patio de recreo, gimnasio, iglesia, cine, teatro. Ver al comedor ser lugar de trabajo, escritorio, pupitre, mesa de dibujo, sala de juego, ha sido sin duda un proceso de aprendizaje. Padres aprendiendo a ser maestros, maestros aprendiendo a emplear la virtualidad.

Resignificar nuestros espacios, reencontrarnos con nuestros familiares, reaprendernos y reconocernos, ha sido una tarea, por demás interesante. Antes de la pandemia y del confinamiento, ¿cada cuánto tiempo se sentaban todos juntos a comer en la mesa?, ¿desde hace cuánto no escuchabas la música que le gusta a tu papá, o la de tu hermano, la de tu hijo más pequeño?

En muchos lugares la ventana y el balcón fue el escenario, el lugar de encuentro. Conocimos del talento de vecinos, la calidez de las vecinas, las aficiones, y pusimos en valor profesiones y oficios. Nos inventamos palabras, canciones, disfraces; descubrimos talentos, o simplemente nos reencontramos con actividades que por el corre-corre diaria habíamos dejado de lado, para cuando tenga tiempo.

Tras meses de convivencia muchos reafirmaron su amor, reforzaron sus lazos, y algunos otros se dieron cuenta que ya se eran extraños, desconocidos.

Comenzamos a echar de menos al árbol de la esquina se nos hizo necesario, al paso apurado por la avenida, al sonido de la calle, y al saltó por la moto que me pasa cerca. El silencio se hizo escandaloso, y añoramos el momento del aplauso, para dar reconocimiento a los sanitarios, o simplemente para asegurarnos que tras las otras paredes, ventanas, aún había vida, sonidos.

En este devenir de nuevas experiencias la Narración Oral tomó un giro, las redes se impregnaron de cuentos y cuentacuentos, live, todos queriendo aportar un espacio para quienes no pueden ir a las bibliotecas, ludotecas, plazas, parques, a escuchar cuentos. Hace un tiempo, en 2006 escribí algo sobre la Narración Oral en la virtualidad, fue para un congreso de investigación, en ese momento era una posibilidad, hoy una realidad abrumadora. Los cuentacuentos que buscamos el encuento con el otro, ver su mirada, su reacción ante nuestros gestos y palabras, hemos ido migrando a este espacio que nos hace, a mi modo de ver, acercarnos al teatro, arte en el que existe la cuarta pared, esa que ahora es la pantalla de los móviles, tabletas, laptos.

Nos hemos unido en festivales virtuales, hemos festejado enviando vídeos desde diferentes lugares para crear uno solo a varias voces, pero también hemos visto el despertar de otros lectores de cuentos que se han unido al encuento con la palabra, con el cuento. Ha surgido el debate sobre el derecho de autor y el oficio de narrador, de todo esto estaré escribiendo, compartiendo ideas, pensamientos, dejando registro de esto que nos ha ocurrido en los albores del siglo XXI.

 

 

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