una niña que quería
hacer 1000 cosas
al mismo tiempo...
Después de hacer taekondo, casi ser monja,
ser maestra, jugar kikinbol, correr
caminando, competir en dominó, y otras
cosas que se escapan se encontró con
el oficio de cuentacuentos
Luego se dio cuenta que muchas personas no
conocían de historias maravillosas
que solo se encontraban en los libros.
Así que se puso a trabajar como promotora
de lectura ayudando a las maestras a
descubrir que existe mucho más..
Junto a Yvan Pineda surge Cuentares, porque los cuentos se cantan, y las canciones se cuentan.