Liliana Bodoc, su obra y mi encanto en ella
Siempre pienso que escribir tiene que ver también con aportar para transformar el mundo.
Liliana Bodoc
Hace más o menos unos dieciséis años una amiga me llamó y me dijo: “en la editorial en la que estoy trabajando necesitan un cuentacuentos y a la única que conozco es a ti, les di tu número”. Era para un trabajo de “telenonero” de Winnie Pooh, otros narradores se negaron porque no contaban historias de Dinsney, en mi caso para contar solo requiero que la historia realmente me guste, crea en ella y sienta que está bien escrita. Aquella llamada, aquella decisión, abrió una puerta. Comencé a contar para la Editorial Norma y me dieron un libro cuyo nombre es “Sucedió en colores”, y un cuento en particular flechó mi corazón, cautivó mi alma, y comencé a amar a Liliana Bodoc, el por qué de ese encanto es lo que quiero contar en las siguientes líneas.
De ella les puedo decir que he leído que nació en Santa Fe, una provincia Argentina ubicada hacia el centro-este de ese país el 21 de Julio de 1958, aunque desde los cinco años vive en Mendoza ciudad del oeste. Estudió letras en la Universidad de Cuyo y actualmente ella ejerce la docencia, además de ser poeta y narradora. Cree y divulga el arte curativo, transformador de la palabra, en una entrevista que le realizaron dijo: “Yo siempre les pido a mis hijos y a mi esposo que si estoy agonizando, me lean, por favor, aunque todos les digan que no los voy a escuchar”.
Es una autora que me ha hecho llorar en más de una de sus historias, ha logrado que odie a un personaje en un libro entero y en el siguiente libro he tenido que pedirle perdón y llorarla (Saga de los Confines). Les puedo decir que, desde que leí su primer libro no he podido olvidar su nombre. De ella les puedo decir que admiro su obra y que deseo leer todo lo que escriba, porque hasta el momento no he encontrado algo que no me guste. De Liliana Bodoc les puedo decir que aplaudo y ratifico cada uno de los premios que ha recibido, como: Mejor libro de la Feria del libro de Buenos Aires (2000), el Premio Fantasía (2000), Lista de honor del Premio Andersen (2000),
Mención especial, The White Ravens (2002); también ganó el Premio Calidoscopio de Venezuela (2003) por “Los días de la Sombra”, y la distinción de “Destacados de Alija” (2002-2003) por su novela juvenil “Diciembre Súper Album”. Además, el 8 de septiembre de 2004 la Fundación Konex la honró con el Diploma al Mérito.
De su obra, les comentaré los libros que he leído, comencemos por “Sucedió en colores”, es un libro en el cual hay cinco cuentos, un cuento inspirado en el color rojo, uno en el blanco, uno en el verde, otro en el amarillo, y uno en el negro. Cada cuento tiene además un tema, una trama, unos personajes, en fin, los elementos que debe tener todo cuento, pero el cuento Rojo, ese cuento, es mi favorito, tiene al diablo e n a m o r a d o y cómo me cuenta ese amor, sus suspiros, sus olvidos, fue ese flechazo del que hablé en líneas iniciales. Una imagen maravillosa de ver al diablo atravesar el amanecer para llegar al mercado donde Rubilda vende las manzanas rojas es absolutamente hermosa, a mí parecer. Y así como en el cuento hay que decir tres veces seguidas que sí, como única respuesta a las preguntas para lograr el amor verdadero, tal parece que yo, sucumbí al hechizo y me quedé encantada con la autora, con su obra y por extensión mágica con la Literatura Infantil y Juvenil.
Unos cuantos años después me inscribí en un taller en el Pedagógico de Caracas sobre Literatura Infantil Contemporánea y allí me presentaron a la “Saga de los Confines” compuesta por: Los días del venado, Los días de la sombra y Los días del fuego. Al iniciar la lectura de estos libros, debo decir que, el amor se consolidó, porque hay coqueteos que son de un libro o quizás dos y de ahí no pasa la historia, pero son libros tan bien escritos, tan bien pensados, que luego son tan bien leídos que uno agradece con cada parte de sí mismo a quien los escribió.
En “Los días del venado” aprendí varias cosas, porque uno no solo lee, y es leído por el libro, sino que va aprendiendo, y aprendiéndose. Lo primero que aprendí fue a ver a la muerte diferente, es tan mujer, tan mujer, que no pudo resistir a ser madre y le dio al mal la herida perfecta para que se colara y engendrara todos los horrores, al engendrar y parir un hijo. Lo segundo, es que no solo yo tuve una abuela que me contara la vida, uno de los personajes más entrañables es la vieja Kush quien reúne a sus nietos en torno al fuego y cuenta historias que evoca a partir de algún objeto sacado de su baúl, y con él, todas sus costumbres y tradiciones. Hay otros personajes que a lo largo de la historia fui amando y odiando. Wilkilén, una de las nietas de Kush, en ocasiones es una niña inocente, casi por la descripción y comportamiento podrías pensar en una niña con discapacidad cognitiva, pero en algunos apartados ella misma aparece como la “Destrenzada”, una señorita desinhibida, apasionada, valiente, pero cada una imprescindible para la novela, y en su momento lloras a la niña, y lloras a la mujer. Otros personajes increíbles que acompañan a cada grupo son sus magos, sus brujos, cada uno asociado a un elemento de la naturaleza. Vives además en los tres libros el proceso de transformación de uno, de los personajes, por el hecho de haber trasgredido una norma, por aquello de la curiosidad mató al gato.
Lo tercero que aprendí fue a ver a mi territorio diferente, con más ojos de principito. La autora argentina Liliana Bodoc en La Saga de Los Confines promueve, desde el punto de vista de quien escribe estas líneas, una re-existencia, procurando despertar en quien lee y se apropia de los textos que conforman la Saga, la identificación de nuestros pueblos originarios, de nuestras culturas ancestrales, de la relación entre el poblador, la naturaleza y la magia.
Puedes además, luego de la revisión teórica realizada sobre los términos territorio, territorialidades, desterritorialización, reterritorialización, espacio, globalización, encontrar a lo largo de los textos testimonios de éstos. Por ejemplo, aunque existen unas ilustraciones sobre las Tierras Fértiles y las Tierras Antiguas, aún sin ver la imagen cartográfica, quien lee puede adivinar, percibir a América y a Europa. Los pueblos que intervienen en las novelas que conforman La Saga de Los Confines son descritos en sus formas, en su vestimenta, costumbres, organización social, y con ellos su territorio, no sólo como un espacio, sino esa geografía cómo es vivida, amada y recordada por quien la habita.
Sirven este conjunto de libros para presentar a nuestros jóvenes, quienes quizás, se han dejado cautivar por lecturas como el Señor de los anillos de Tolkien, Harry Potter de J. K. Rowling, como una vía para que reconozcan a nuestros pueblos, fomentar un proceso de identificación con lo que somos, o mejor dicho, con la herencia de quienes desde siempre han habitado este lado del planeta. Es un viaje a través de nuestro continente que no hace loas a las luchas independentistas, que no promueve la fragmentación, sino que facilita el camino de esa mirada hacia adentro, ese re-encuentro con la posibilidad de vencer el mal sólo en la consolidación de una integración que respeta las individualidades, las localidades pero que deja a un lado las diferencias por conquistar un bien mayor para todos los pueblos de las Tierras Fértiles.
En el primer libro de la Saga de Los Confines, Los días del venado, se presentan varios pueblos (husihuilkes, astrónomos, zitzahay, pastores, señores del sol, búhos, lulus, bóreos, sideresios), y cómo éstos se van organizando, se reúnen, se reconocen, se respetan, pero plantea dos aspectos igualmente importantes al tema del territorio, que es el que nos ocupa en esta ocasión; propone que hubo un encuentro anterior entre las Tierras Antiguas y las Tierras Fértiles que está registrado en los códices, que conocen aquellos que los interpretan y aquellos que viven en el tiempo de la magia, y propone la organización de la resistencia a esa nueva venida de las naves, de los extranjeros. De los otros dos libros de la saga podría escribir otro tanto pero, solo puedo resumir que lloré, lloré al terminar el tercero porque no había un cuarto, que necesitaba que Lengua demorada volviera y poder disculparme por dudar de ella y darle las gracias por salvar la resistencia; luego en 2013 descubrí que había escrito la precuela con el nombre de “Oficios de búhos” y lo compré, allí nos narra la juventud de Kush y como ella conoce a Kupuka, uno de los más grandes brujos. En oficios de Búhos, se nos cuenta de la gente invisible de Beleram, del Tiempo Mágico, en fin, es casi, una invitación para volver a leer la Saga y comprender el porqué de una que otra situación.
De la obra de Bodoc también he leído “El mapa imposible”, una historia que nos cuenta la amistad entre tres adolescentes que comparten la aventura de encontrar la forma de llegar a tiempos paralelos en el diario del abuelo. Al leerlo me vi en mi adolescencia jugando en la calle, inventando aventuras en tus espacios cercanos y escribiendo tus secretos en el diario, hasta que mi mamá encontraba la llave. Es una historia entretenida en la que el suspenso de a quién se irán a encontrar y ahora te lleva a seguir leyendo, el amor de una nieta por su abuelo y conectar con la infancia de este, me pareció absolutamente conmovedor y capaz de cautivar no solo a niños, niñas sino a adultos también.
El último libro de esta autora que he leído es “El espejo africano”, una historia hermosa en la que los tambores Tam, tam tam, tam anuncian fiesta o desgracia y nos llevan de África a América, de América a Europa, de Europa de vuelta a América y nos muestra la historia de la esclavitud en la Argentina, y nos muestra la amistad, y nos muestra la ganas de enseñar a leer, y lo importante de mirarnos en el otro, de encontrarnos en el otro, pero mejor que eso es encontrarnos con el otro a través de la lectura, porque como dice esta autora que me encantó hace dieciséis años…
Una frase tuya es “Hay que reconstruir las palabras”. ¿Puedes explicar un poco esta idea, sobre todo para el mundo infantil?
—A mí me parece que los adultos, y especialmente los docentes, tenemos que volver a pensar en las palabras como fundantes de la condición humana. Hay que volver a apasionarse con las palabras; las palabras pronunciadas, las palabras escritas, el origen de las palabras, el cambio de las palabras, la mentira de las palabras. Creo que nos estamos olvidando de que en realidad estamos hechos de eso, en gran medida. Y me parece que a veces uno habla de la literatura sin pensar que el paso previo, indispensable, es volver a enamorarnos de nuestra lengua y de nuestras palabras.
Referencias
Bodoc, L. (2002). Los días de la sombra. Colombia. Grupo Editorial Norma. Tercera reimpresión: agosto 2004
Bodoc, L. (2004). Los días del fuego. Argentina. Grupo Editorial Norma.
Bodoc, L. (2008). El mapa imposible. Venezuela. Alfaguara. Primera impresión en Venezuela: agosto 2009
Bodoc, L. (2008). El espejo africano. Argentina. El barco de vapor. Séptima reimpresión: agosto 2011
Bodoc, L. (2012). Oficios de Búhos. Argentina. Prisa Ediciones.
Bodoc, L. (2012). Los días del venado. Argentina. Prisa Ediciones. Segunda reimpresión: octubre de 2013
Rebanal, J. (2011). La ficción nos foguea en la emoción. Nos pone fuerte el ánimo. Nos pone fuerte la templanza, la imaginación. Entrevista con la escritora Liliana Bodoc. Revista Nº 306 | Lecturas | 13/12/11 | Recuperada de: http://www.imaginaria.com.ar/2011/12/entrevista-con-liliana-bodoc/
Páginas consultadas:
http://www.librosalfaguarajuvenil.com/ar/autor/liliana-bodoc-2/
http://es.wikipedia.org/wiki/Liliana_Bodoc
http://www.biografias.es/famosos/liliana-bodoc.html




