Cuentos en Casa
Hola a todos, tiempo sin escribir en la página, sin venir por estos lares.
En estos últimos meses todos hemos tenido que quedarnos en casa, unos antes, otros se unieron después a este movimiento #QuédateEnCasa esta ocasión inédita de vernos obligados a estar en nuestros hogares, de ver como la sala de estar es patio de recreo, gimnasio, iglesia, cine, teatro. Ver al comedor ser lugar de trabajo, escritorio, pupitre, mesa de dibujo, sala de juego, ha sido sin duda un proceso de aprendizaje. Padres aprendiendo a ser maestros, maestros aprendiendo a emplear la virtualidad.
Resignificar nuestros espacios, reencontrarnos con nuestros familiares, reaprendernos y reconocernos, ha sido una tarea, por demás interesante. Antes de la pandemia y del confinamiento, ¿cada cuánto tiempo se sentaban todos juntos a comer en la mesa?, ¿desde hace cuánto no escuchabas la música que le gusta a tu papá, o la de tu hermano, la de tu hijo más pequeño?
En muchos lugares la ventana y el balcón fue el escenario, el lugar de encuentro. Conocimos del talento de vecinos, la calidez de las vecinas, las aficiones, y pusimos en valor profesiones y oficios. Nos inventamos palabras, canciones, disfraces; descubrimos talentos, o simplemente nos reencontramos con actividades que por el corre-corre diaria habíamos dejado de lado, para cuando tenga tiempo.
Tras meses de convivencia muchos reafirmaron su amor, reforzaron sus lazos, y algunos otros se dieron cuenta que ya se eran extraños, desconocidos.
Comenzamos a echar de menos al árbol de la esquina se nos hizo necesario, al paso apurado por la avenida, al sonido de la calle, y al saltó por la moto que me pasa cerca. El silencio se hizo escandaloso, y añoramos el momento del aplauso, para dar reconocimiento a los sanitarios, o simplemente para asegurarnos que tras las otras paredes, ventanas, aún había vida, sonidos.
En este devenir de nuevas experiencias la Narración Oral tomó un giro, las redes se impregnaron de cuentos y cuentacuentos, live, todos queriendo aportar un espacio para quienes no pueden ir a las bibliotecas, ludotecas, plazas, parques, a escuchar cuentos. Hace un tiempo, en 2006 escribí algo sobre la Narración Oral en la virtualidad, fue para un congreso de investigación, en ese momento era una posibilidad, hoy una realidad abrumadora. Los cuentacuentos que buscamos el encuento con el otro, ver su mirada, su reacción ante nuestros gestos y palabras, hemos ido migrando a este espacio que nos hace, a mi modo de ver, acercarnos al teatro, arte en el que existe la cuarta pared, esa que ahora es la pantalla de los móviles, tabletas, laptos.
Nos hemos unido en festivales virtuales, hemos festejado enviando vídeos desde diferentes lugares para crear uno solo a varias voces, pero también hemos visto el despertar de otros lectores de cuentos que se han unido al encuento con la palabra, con el cuento. Ha surgido el debate sobre el derecho de autor y el oficio de narrador, de todo esto estaré escribiendo, compartiendo ideas, pensamientos, dejando registro de esto que nos ha ocurrido en los albores del siglo XXI.

